Una noche en Santa Fe
Recuerdo la paciencia con la que me mirabas.
Yo pensaba: “Él es el santafesino
del que tantos hablan”.
Y temía la sensual amenaza de tus brazos,
la forma en que te quitabas el sudor de la nariz,
esos pequeños saltitos que sobre el ring-side
pronunciabas
nervioso,
histérico.
¿Eran ciertas las mentiras que de vos se decían?
¿Qué te dolieron más?
¿Mis golpes?
¿Mis patadas?
¿O la forma en que te devolví la mirada
cuando, antes de volver a golpearnos,
quisiste sonreírme?
Tus calzones azules,
también recuerdo tus largos y brillantes
calzones azules.
